Adolescentes
 
¿Quiénes son los Adolescentes?
Durante la adolescencia, las personas crecen y maduran rápidamente. Estos cambios suelen comenzar a la edad de los once años en las mujeres y sobre los trece en los hombres.

Los primeros cambios son hormonales, y son responsables de la inquietud y del mal humor típicos de esta edad. Las niñas experimentan estos cambios antes que los niños. Debido a esto, en los primeros tres o cuatro años, ellas parecen madurar mucho más rápido, pero después los hombres las alcanzan rápidamente para, alrededor de los 17 a 18 años, convertirse ambos en hombres y mujeres.

¿Niños o Jóvenes?
Entre los 10 y los 14 años las niñas tienen, normalmente, su primera menstruación, y su velocidad de crecimiento ha comenzado a disminuir. Solo le faltan aproximadamente entre 3 a 5 cm. para alcanzar su estatura final. Es la edad del estirón, dura 1 año y en ella se alcanza casi la mitad de todo el crecimiento adolescente. Las mujeres lo viven entre los 11 y 12 años y los hombres entre los 14 y 15 años, es la llamada “edad del pavo”.

El proceso completo de la pubertad tiene una duración de cuatro años más o menos para hombres y mujeres, y durante esta etapa el hombre crece aproximadamente 23 cm. y aumenta su peso en 23 kilos y la mujer crece 20 cm y sube 20 kilos.

En una población normal, hay niñas de 8 años y niños de 10 años que ya están comenzando sus primeros cambios corporales. Estos son los llamados maduradores tempranos. Así también es normal encontrar niñas de 12 años o niños de 14 años que recién experimentan sus primeros cambios. Estos son los maduradores tardíos.

Lo importante en realidad no son los cambios físicos solamente, lo complicado de esta época de la vida son los cambios sicológicos y las responsabilidades que se enfrentan. Entre ellas tenemos:
  • Capacidad de procrear o concebir
  • Definición vocacional
  • Exigencias académicas y competitividad cada vez mayores
  • Adquisición de compromisos y responsabilidades familiares y amorosas
  • Responsabilidad social y penal (MAYORIA DE EDAD)
  • Dependencia económica de los Padres (100% en adolescentes Chilenos promedio)
  • Necesidad de libertad versus sobreprotección familiar
  • Excesiva importancia de la apariencia física
  • Deseo de ser más independientes y experimentar cosas nuevas
  • Mayor tendencia a la ansiedad y depresión
  • Mayor tendencia a transtornos de alimentación
Tanto los adolescentes como sus padres perciben los años que comprende la adolescencia como una época difícil y llena de encontrones y malos ratos.

¿Por qué estereotipamos a la adolescencia como una época tan difícil?
En la adolescencia se produce un rápido desarrollo físico así como profundos cambios emocionales que, aunque pueden ser excitantes, no obstante también pueden resultar confusos e incómodos tanto para el adolescente como para sus padres.

La mayoría de las dificultades en la adolescencia, no son ni graves ni duraderas, aunque esto es de poco consuelo para los que tienen que afrontarlas. Los padres pueden llegar a sentir que han fallado. Sin embargo, aunque pueda decirse cualquier cosa en el calor del momento, los padres siguen jugando un papel fundamental en la vida de sus hijos.

Una de sus tareas es la de suministrar una base valórica segura para que los hijos vuelvan, después de la tormenta. Para que esto ocurra, los padres tienen que estar de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Es muy contraproducente cuando un padre se alía con su hijo contra el otro padre.

A pesar de que los adolescentes protesten, las reglas claras, son la base para su propia seguridad y pueden efectivamente reducir las discusiones. Las reglas o normas, tanto de comportamiento social, familiar, escolar, etc.., también son extensibles a la alimentación. Se pueden aplicar a:

Gráfica:
  • Horarios para comer en la semana.
  • Fines de semana
  • Sacar o no comida a deshora sin permiso.
  • Se permite sacar de todo o hay alimentos con dueño.
  • Comer en bandeja (si, no, cuándo).
  • Comer frente al televisor (bueno o malo).
  • Comer en la mesa (si, no, cuándo).
  • Traer amigos a comer (si, no, cuándo).
  • Desayunos.
  • Colaciones.
  • Manejo de dinero para comer, etc…
Todos estos son puntos conversables, pero hay que normarlos. Las normas deben ser claras de forma que todos en casa puedan saber en qué situación se encuentran, y deben ser aplicadas con justicia y de forma consecuente. Las reglas también deben ser razonables y menos restrictivas en la medida que el adolescente madura y se hace más responsible de si mismo.

Mientras algunas cosas no son negociables, debería existir un margen para la discusión en otras. Las sanciones o castigos como no poder salir o quedarse sin mesada, funcionarán mejor si son establecidas con anterioridad a la infracción, y no debiera nunca amenazarse con las mismas si se sabe de antemano que no se van a llevar a cabo.

Otra tarea para los adultos es el ser una fuente de consejo, alegría y bienestar. Los chicos sólo acudirán a sus padres si saben que éstos no los avasallarán, sermonearán o criticarán. Escucharlos es fundamental.

Por último, los padres no deben esperar que sus hijos les AGRADEZCAN NADA. Hasta que ellos no tengan hijos probablemente no se darán cuenta de lo agotadora que resulta la tarea de educar.

Alimentación

Cada adolescente se desarrolla a una velocidad diferente. La primera menstruación para las niñas o el cambio de voz en los niños y todos los demás cambios que conocemos, son acontecimientos importantes que pueden darse a edades impredescibles. No es lo mismo la edad cronológica o real, que la edad fisiológica o de acuerdo al desarrollo que se tiene. Tenemos niñitas de 12 años que parecen de 16 y niños de 14 que no paracen de más de 11 años.

Por otra parte, todo este crecimiento y desarrollo utiliza gran cantidad de energía, lo cual podría tener que ver con el hecho de que los adolescentes parecen necesitar dormir y comer más.

El que se levanten tarde puede irritar a sus padres, pero generalmente no es fruto de la flojera, pero tiene, como todas las cosas su fin en el tiempo, es decir, no es eterno.

El sobrepeso es una causa frecuente de infelicidad en los adolescentes. Si son criticados o se ríen de su aspecto físico pueden disgustarse consigo mismos y llegar a deprimirse, estableciéndose un círculo vicioso entre el sedentarismo y el comer para sentirse mejor. No es poco común esta situación en nuestros jóvenes. Entre los 10 y los 18 años, uno de cada 3, presenta algún grado de sobrepeso. La estrategia más adecuada para disminuir la prevalencia de la obesidad, y de esa forma la de las enfermedades crónicas derivadas de la sobrealimentación, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, es promover hábitos alimentarios y estilos de vida saludable desde etapas temprana de la vida"

El tratamiento individual de la obesidad infantil suele ser poco exitoso y ello se debe a la falta de objetivos y metas claras, tanto de los padres, como del Profesional que los ve en forma aislada.

A una persona que está en pleno crecimiento, no se le puede aplicar una dieta hipocalórica. Lo que sí hay que hacer es tomarse la molestia de calcular 2 variables: Lo que el adolescente gasta a diario por vivir, versus lo que se estaba comiendo. Si tenemos estas variables claras, es más probable que nos demos cuanta de los errores alimentarios del o la joven y aconsejar de un modo razonable las medidas a tomar. La idea será darle lo que realmente necesita y no algo hipocalórico. Al darle lo justo y necesario, lo que obviamente es menos de lo que el joven venía comiendo, el joven terminará de crecer hacia arriba y se estirará como un chicle al dejar de crecer hacia los lados. Las dietas bajas en calorías quedan para los adultos, que ya terminaron de crecer.

Si doy menos de lo que un joven necesita, estaré perjudicando su esperanza máxima de crecimiento, puede que baje de peso, pero a la vez perjudicamos su crecimiento estatural final. Si le damos exactamente lo que requiere, SI estamos enfocando bien el tratamiento. El objetivo debe ser uno solo. Que el joven termine de crecer. Sí, pues en la medida que crezca en estatura, y le demos solo la comida suficiente para lograrlo, dejará de engordar y se estilizará en un plazo de no más de 2 años. Esto sin grandes esfuerzos y tan solo cumpliendo 2 condiciones: Aprender a comer y hacer actividad física en forma constante.

Por otra parte, el 50 a 60 por ciento de los padres y madres de niños obesos, también lo son. De ahí la necesidad de integrar a la familia a todos los pasos del tratamiento.

El aspecto psicológico también debe importar. Los transtornos del comer, como el comer compulsivo, la anorexia y la bulimia, encubren problemas familiares y de autoestima. Está claro entonces que el problema es multifactorial y debe ser abordado como tal.

Quienes debieran ser un equipo a la hora de enfrentar el problema del sobrepeso y hablar todos en un mismo idioma son:
  • Padres del joven
  • Joven Interesado
  • Pediatras
  • Endocrinólogos
  • Nutricionistas
  • Sicólogos
  • Siquiatras
  • Profesores de Educación física
Pero, lamentablemente no estamos todos de acuerdo en el camino a seguir, ni en el modo de enfrentar el problema. Esto es claramente percibido por el Joven interesado, quien normalmente decide hacer dieta por su cuenta. Esto puede realmente agravar la situación. Estas dietas autodidactas a menudo dejan consecuencias invisibles, como la anemia, el riesgo de osteoporosis, problemas de piel, uñas y pelo, y cada vez más frecuentemente también problemas de irregularidad en el ciclo menstrual. Si tuviéramos que elegir, a esta edad es más importante que se sientan felices consigo mismos a que se vean gordos o delgados.

Anorexia y vigorexia

A pesar de que muchos adolescentes hacen dieta, especialmente las mujeres, afortunadamente son muy pocos los que desarrollarán un trastorno de la alimentación como la bulimia o la anorexia nerviosa. Sin embargo, estos trastornos ocurrirán con mayor probabilidad si los que se someten a una dieta estricta tienen una baja autoestima, se encuentran bajo presión o han tenido un problema de sobrepeso en la infancia.

A muchos de los hombres, por su parte, les preocupa más tener músculos que controlar su peso y tienen la equivocada creencia de que la ingesta exagerada de proteínas les dará más músculos, cuando lo que realmente fortalece la musculatura es una alimentación equilibrada, acompañada de un ejercicio físico constante. Al igual que los carbohidratos extra, o la grasa extra, las proteínas extra, también se depositan en el cuerpo como grasa, no como músculos, y además hacen trabajar exageradamente al riñón. Es necesario convencerlos de esto, ya que también pueden ser víctimas de un trastorno del comer que muy recientemente ha recibido nombre: VIGOREXIA. Esto es, la obsesión por tener un cuerpo atlético y musculoso, que pasa por hacer ejercicio en forma prioritaria y comer “diferente”, además de comenzar a usar suplementos, complementos y anabólicos.

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