Hidratación e insolación durante el verano

Nuestras  necesidades de hidratación aumentan durante el verano. Las altas temperaturas hacen que sudemos más, por lo que perdemos más agua, con mayor frecuencia, sobre todo, si nos exponemos al sol, practicamos ejercicio o realizamos algún tipo de actividad física, por eso  necesitamos beber más líquidos, ya sea en forma de infusiones, aguas de cocción de frutas, jugos  u otros alimentos ricos en agua, como sopas frías, frutas y verduras.

Durante estos meses no conviene salir a la calle, la playa, al campo, caminar, andar en bicicleta sin una botella de agua o líquido y sin un buen protector solar.

 

Los niños y adultos mayores son los que deben tener más cuidado con su hidratación e insolación, ya que en verano, ven alterado su mecanismo de la sed. Porque los niños no siempre piden líquidos cuando tienen sed y los ancianos, porque tienen menor cantidad de agua corporal que un adulto.

 

 

¿Por qué necesitamos beber líquidos?

 

Porque ayuda a regular la temperatura corporal, hidrata la piel, facilita la digestión, facilita el transporte de nutrientes, promueve el buen funcionamiento de los riñones, etc, etc.

 

 

¿Cómo saber si estamos deshidratados?

 

Mucha sed, orinamos con menos frecuencia, piel seca, fatiga. Aturdimiento, mareos, confusión, boca y mucosas secas, aumento en el ritmo cardiaco y de la respiración.

En los niños puede haber boca y lengua secas, no le salen lágrimas cuando llora, no moja los pañales durante más de 3 horas, ojos, mejillas o abdomen hundido, fiebre alta, apatía, irritabilidad, la piel que no vuelve a su sitio al pellizcarla y soltarla.

 

 

¿Qué es la insolación?

 

La insolación es la forma más severa de enfermedad por calor. Se produce como resultado de una exposición larga y extremada al sol durante la cual la persona no suda lo suficiente como para que baje su temperatura corporal. Los ancianos, los bebés, las personas que trabajan al aire libre y quienes toman cierto tipo de medicamentos son más susceptibles de padecer una insolación.

Los síntomas son dolor de cabeza, mareos, desorientación, agitación o confusión, aletargamiento o fatiga, convulsiones, piel seca y caliente que está enrojecida pero no sudorosa, temperatura corporal elevada, pérdida del conocimiento, latidos del corazón rápidos, alucinaciones.

 

 

¿Cómo prevenir la deshidratación e insolación?

 

- Beber abundantes líquidos, en especial en días calurosos y cuando se está trabajando o jugando bajo el sol.

 

- Preferir programar actividades al aire libre en las horas donde no esté muy fuerte el sol ni haga tanto calor.

 

- Utilice ropa ligera, de tejidos apretados, floja y de colores claros, para que no absorban tanto los rayos del sol.

 

- Protegerse del sol utilizando un buen protector solar, sombrero, gafas de sol, sombrilla.

 

- Durante las actividades al aire libre descanse con frecuencia para beber líquidos y rociar el cuerpo con agua o con estas aguas en aerosol para evitar el sobrecalentamiento.

 

- Intente pasar el mayor tiempo posible en casa en días muy calurosos y húmedos.

 

 

Carolina Wittwer

Nutricionista

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