Hacer Dieta en el Gimnasio
 
Mitos y Realidades

"Una buena alimentación no puede hacer que un deportista de fin de semana se convierta en campeón olímpico. Pero una mala alimentación sí que puede dejar a un campeón olímpico a la altura de un deportista de fin de semana".

La preparación física no se puede entender exclusivamente desde el campo del entrenamiento deportivo (microciclos, macrociclos, cargas, volúmenes, intensidades, recuperaciones, etc.), sino que ha de englobar una serie de factores claves, que es lo que hoy se conoce como entrenamiento invisible, y donde se incluye la alimentación, además de elementos como las horas de recuperación y de sueño, los ritmos circadianos o los hábitos de vida, entre otros.

Las necesidades nutricionales de una persona que hace deporte, están encaminadas en todo momento a conseguir varios fines, que van desde el objetivo básico de mantener la salud del deportista, objetivos estéticos y hasta la posibilidad de responder óptimamente a los esfuerzos físicos a desarrollar, llegando incluso al aumento del rendimiento deportivo mediante ciertas pautas dietéticas.

Hoy se sabe que a lo largo del día los nutrientes se han de agrupar en una serie de comidas y en diferente proporción. Del mismo modo, la distribución de calorías se reparte en varias ingestas al día: un 25% de las calorías totales diarias se toman en el desayuno, un 40% en el almuerzo, un 10% en la hora de once y un 25% en la cena; teniendo en cuenta que dicho reparto estará condicionado por el horario de entrenamiento y por los hábitos y costumbres personales.

Si una persona desea entrenar con fines estéticos y lograr con ello una baja del peso corporal debe tener en cuenta varias cosas.
  • El 40% de los resultados que busca tendrán respuesta a través del aumento de la actividad física.
  • El 60% restante tendrá respuesta en la manera como se pretende alimentar.
Las personas poseen variada gama de conocimientos sobre alimentación y nutrición. Gran parte de ellos proviene de la lectura de revistas de moda y de lo que se dice en los medios de comunicación. Otra parte proviene de la herencia familiar y por último están los hábitos y gustos personales. Esta mezcla de conocimientos hace que cada persona responda a un patrón de alimentación que solo cambia cuando se está “a dieta”.

Muchas personas que "hacen dieta" se someten regularmente a un proceso realmente frustrante, perdiendo peso con gran entusiasmo, y durante corto tiempo, pero recuperándolo sin ningún esfuerzo nuevamente. Son personas que se agotan mental, emocional y físicamente, buscando siempre un resultado permanente que no encuentran jamás. Y esta búsqueda frecuente y estéril, genera el stress y trastornos emocionales que tan bien conocen quienes han "hecho dieta".

Sé que al atacar a las "dietas" estoy atacando una institución en el mundo contemporáneo. Sé también que 2/3 de la población Norteamericana está excedida de peso, así como en Chile el problema es de alrededor del 35% y aumenta progresivamente. Es decir que por lo menos la mitad de la población de estos países está o han estado "a dieta" alguna vez en su vida, siendo mayoritariamente población femenina.

Pero la verdad es que las dietas estas, no funcionan. Solo basta darse cuenta de cuantas "dietas" han aparecido durante los últimos veinte años. Cien, doscientas, mil?, si realmente dieran resultado, ¿qué necesidad habría de una interminable cadena de "dietas"?. Si las dietas funcionaran la prevalencia de sobrepeso y obesidad no iría en aumento, sino que disminuiría.

La pérdida de peso aguda o al corto plazo se relaciona principalmente con pérdidas de líquido. En un ayuno de corta duración, donde se utiliza gran parte de las reservas de hidratos de carbono bajo la forma de glucógeno hepático y muscular, la pérdida de peso estará determinada por la pérdida de este componente. Ya que cada molécula de glicógeno está ligada a 3 o 4 moléculas de agua, entonces resulta obvio prever que este corto ayuno (ej: dietas hipocalóricas estrictas que duran 1, 2 o 3 días), no conduce más que a la pérdida de agua y por ello se pierda peso. Este mismo peso se recupera igual de fácil después de la dieta. Es así, como la pérdida de 500 gramos de glicógeno, significará la pérdida de unos 2000 gramos de peso corporal.

Es muy importante que usted tenga presente que si quiere reducir su peso corporal, no debe autoengañarse eliminando agua, lo que verdaderamente es efectivo y saludable es bajar el porcentaje de masa grasa corporal. Es cierto que los resultados no son rápidos, pero es igual de cierto que será mucho más difícil volver al peso corporal inicial. Esto sirve de ejemplo para señalar que al analizar la importancia de las variaciones de peso, debemos considerar la composición del tejido perdido o ganado.

Lo más recomendable es sin duda, hacerse asesorar por un experto en Nutrición. Puede ser un Nutricionista o un Médico especialista en nutrición. Esto le ahorrará dinero, pues unas cuantas visitas son mucho menos costosas que "hacer dieta" toda la vida, además le asegurará una atención personalizada y profesional, y le obligará a estar bajo control, para no correr riesgos de salud por déficit de nutrientes, por exceso de nutrientes o simplemente por no saber cómo usar suplementos nutricionales.

Es por estas razones que, pensando nada más que en su propio bienestar, y segura de que este cambio le hará vivir una vida más plena y feliz, lo invito a visitar a un especialista si usted piensa que su peso ha variado mucho en el último tiempo.

Le deseo que nunca más caiga en el error de someterse a tan estricta manera de asumir el sobrepeso, sin más expectativas que el fracaso.

Carolina Wittwer
Nutricionista



 
 
 
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