Flacos Grasosos
 

Sin duda toda una paradoja. Los flacos grasosos son cada día más frecuentes dentro de lo infrecuentes que son los flacos.

Se puede decir que una persona es “flaca” o delgada cuando su apariencia física escasea en reservas grasas y esto generalmente se acompaña de un desarrollo muscular pobre, lo que deja relucir en forma evidente la estructura osea del individuo. Son personas vistas por los demás como AFORTUNADAS, ya que hoy en día delgadez es sinónimo de belleza, éxito, poder y estatus.

El poder comer sin engordar es el deseo frustrado de todos los que consideran el comer como uno de los mayores placeres de la vida. La delgadez puede ser causada por antecedentes genéticos, pero también es causada por un desbalance entre lo que la persona come y lo que gasta. A esta última le llamamos desnutrición y no es precisamente la que más abunda en Chile.

En nuestro país lo que va en aumento es el FLACO GRASOSO. Una persona que, llena de confianza en las bondades que la genética le dió, abusa de ello y come cuanto se le atraviesa por delante y sin límites, ya que, da lo mismo, total no engorda. Este exceso de confianza hace a la persona más desordenada para comer aún que un gordo. Nunca se interesan por llevar una alimentación balanceada y ni siquiera leen los artículos sobre nutrición de las revistas y generalmente consideran el alimentarse como un trámite. Son monótonos para comer y si son los encargados de comprar alimentos o dueños de casa, obligan al resto de la familia a comer parecido a ellos. Por último algo que caracteriza a los flacos grasosos es que no hacen ejercicio físico, o lo hacen tan a lo lejos, que casi no cuenta. Se convencen de que su cuerpo delgado no requiere ejercitarse porque de lo contrario serían más flacos.

El flaco grasoso puede cantar victoria por un largo período de tiempo. Su aspecto físico ligado a lo “SALUDABLE”, no lo hace sospechar nada de lo que sucede por dentro. Incluso los exámenes de sangre pueden revelar un estado de salud envidiable. Pero….OJO….La persona que come desbalanceadamente durante un tiempo prolongado siempre tendrá consecuencias. Si estas no se reflejan en su apariencia estética, no importa. El cuerpo se las arregla para explotar por alguna parte.

En mi consulta soy testigo de lo mal que comen estas personas. Y lo siguen haciendo por años porque físicamente este mal comer no les ha acarreado consecuencia alguna. Si uno no tiene fiebre no tiene por qué andarse tomando la temperatura para saber cómo está, simplemente no hace nada al respecto. Son más los flacos grasosos hombres que las mujeres y ocultan su grasa bajo la camisa, es decir, al desnudo su abdomen “abultadito”, pero disimulable, los delata.

Las consecuencias de ser flaco grasoso las sufre el sistema cardiovascular, el que a la larga comienza a colapsar.

La mala alimentación y los excesos, en conjunto con el sedentarismo, suelen reflejarse en nuestro cuerpo en un aumento de volúmen corporal. Los flacos grasosos no responden así, pero la grasa corporal que no guardan debajo de la piel (tejido adiposo subcutáneo) igual anda dando vueltas por la sangre y se deposita en otro compartimiento no tan visible como por ejemplo entre las vísceras (grasa visceral). Las personas que almacenan grasa entre sus órganos vitales tienen un muchísimo más alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares que aquellas de piernas gordas. Me explico. Si el exceso de grasa, el cuerpo lo almacena en las caderas, gluteos y piernas (obesidad con forma de pera) no es tan peligroso para el corazón como si esa misma grasa se depositara en el abdomen, brazos y espalda (obesidad tipo manzana). Normalmente un flaco grasoso que se hace una “revisión técnica” (incluído perfil lipídico) se sorprende al constatar que su colesterol y/o triglicéridos están elevados, y esto es independiente de la edad. Tenemos flacos grasosos adolescentes y adultos mayores también.

La mala noticia es que son personas mucho más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares que un gordito rosagante. Un flaco grasoso, que está bien de peso, pero cuya concentración de grasa corporal es alta, literalmente es como si aumentara su edad cardiovascular. Podemos tener perfectamente un oficinista promedio, al que todos consideran un flaco, de 35 años, que por dentro tiene la edad cardiovascular de un abuelito de 60 años (dada su condición de flaco grasoso). Si a esto le sumamos que fuma, no hace ejercicio alguno, come pésimo, toma mucho café y bebe alcohol cada vez que puede, este individuo cuyo futuro parece largo y promisorio, tiene la misma chance de sufrir un infarto que la de un caballero añoso.

Con esto no pretendo alarmar a nadie. Solo hacer ver que la preocupación por comer mejor debiera ser prioridad para todas las personas. No hace falta verse gordo para aprender a comer.

EQUIPO PORTAL NUTRICIONAL

 
 
 
 
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