Ansiedad
 

La ansiedad es una respuesta de nuestro cuerpo para prepararnos para la lucha o para la huida ante una amenaza o un peligro.La ansiedad es una emoción que nos surge en situaciones de amenaza o peligro. (miedo, fobia, angustia, tensión, preocupación,...)

Cuando tenemos que huir de algo que nos amenaza o luchar contra algo que creemos que nos ataca, necesitamos respuestas potentes e inmediatas. Es entonces cuando las emociones nos ayudan, surgen como respuestas automáticas, para prepararnos a la acción. La angustia, la ansiedad o el miedo nos preparan para una huida rápida y efectiva; la ira nos prepara para el ataque demoledor.Esta preparación puede dar lugar a diferentes emociones que son muy similares: angustia, miedo, inquietud, tensión, preocupación...

Podríamos decir que la ansiedad es una enfermedad de las sociedades actuales y tiene mucho que ver con el ritmo y las exigencias de las grandes ciudades. 
Pero la base de la ansiedad es querer saber lo que va a pasar. 
Pues cuando estas ansioso no es por lo que te esta pasando en el momento si no por lo que se supone que te va a pasar. Es decir, la ansiedad esta conectada con el futuro. Tu mente, tus pensamientos no están en tu aquí y ahora si no que están fantaseando acerca e lo que te va a pasar. Nadie se pone nervioso por o que le esta pasando en el momento.

La ansiedad: un mecanismo normal
La ansiedad es un fenómeno que se da en todas las personas y que, bajo condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral, o académico. Tiene la importante función de movilizarnos frente a situaciones amenazantes o preocupantes, de forma que hagamos lo necesario para evitar el riesgo, neutralizarlo, asumirlo o afrontarlo adecuadamente. Por ejemplo, nos ayuda a estudiar si estamos frente a un examen, estar alerta ante una cita o una entrevista de trabajo, huir ante un incendio, etc.

Sin embargo, cuando sobrepasa determinados límites, la ansiedad se convierte en un problema de salud, impide el bienestar, e interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales, o intelectuales. Puede limitar la libertad de movimientos y opciones personales. En estos casos no estamos ante un simple problemas de "nervios", sino ante una alteración. Existen varios tipos de trastornos por ansiedad cada uno con sus características propias.

Se calcula que entre un 15% y un 20% de la población padece, o padecerá a lo largo de su vida, problemas relacionadas con la ansiedad con una importancia suficiente como para requerir tratamiento. La mejora espontánea (es decir sin consulta ni tratamiento) de los problemas por ansiedad es improbable. Sólo se produce en muy pocos casos. En la mayoría de los casos la ansiedad tiende a mantenerse, e incluso a extenderse y generalizarse. Tratar de sobreponerse a base de fuerza de voluntad, como piensan algunas personas, no es efectivo. Querer que los síntomas desaparezcan no da resultado, no es suficiente. Lo más conveniente es tratarse lo antes posible. La gran mayoría de los casos mejoran siguiendo el tratamiento adecuado.

Más allá de los llamados trastornos por ansiedad (pánico, fobia social, obsesiones, ansiedad generalizada, etc), la ansiedad es, además, un componente importante de otros problemas: problemas de alimentación, problemas sexuales, problemas de relación personal, dificultades de rendimiento intelectual, molestias físicas de origen psicosomático, etc.

Las manifestaciones sintomatológicas de la ansiedad son muy variadas y pueden clasificarse en diferentes grupos:
Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, "nudo" en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aperecer alteraciones del sueño, la alimentación, alteraciones de la respuesta sexual.

Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor la muerte, la locura, o el suicidio.

De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mádíbulas, cambios en la voz, mordeduras de uñas y piel alrededor de los dedos, sacarse el pelo, expresión facial de asombro permanente, duda o crispación, etc.

Intelectuales o cognitivos: Difucultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e inoportunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, etc.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra mal vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. Algunos de ellos sólo se manifiestan de manera significativa en alteraciones o trastornos de la ansiedad. En casos de ansiedad normal se experiementan pocos síntomas, normalmente de poca intensidad, poca duración, y son poco incapacitantes.

La ansiedad normal y proporcionada, así como sus manifestaciones, no puede ni deben eliminarse, dado que se trata de un mecanismo funcional y adaptativo. Se trata de saber convivir con la ansiedad, sin perder la operatividad. Sin embargo, algunas personas que han sufrido trastornos por ansiedad, sobre todo si han sido muy severos o incapacitantes,están tan sensibilizadas que tienen después dificultades para tolerar la ansiedad normal, e incluso distinguirla de la patológica.

Ansiedad sana y ansiedad patológica.

Ansiedad sana: Miedos que nos preservan, miedos de ancestrales, miedos de desarrollo (oscuridad, separación, terrores nocturnos, etc.). La ansiedad es Sana si nos sirve para solucionar el problema, patológica si no lo solucionamos y se cronifica.
Ansiedad patológica: Fobias (fobias sociales), obsesiones, manías, ansiedad generalizada, crisis de pánico asociadas a stress.
Una alimentación inadecuada puede agravar la ansiedad. La ansiedad es un estado emocional en el que la persona tiene sentimientos de angustia, desesperanza y de vacío interno. Se trata de un trastorno que empieza afectando a la mente pero que también puede tener repercusión sobre diversos órganos del cuerpo, pudiendo llegar a producir: taquicardia, dolor estomacal, diarreas, etc.

La comida, muchas veces se utiliza para tratar de vencer la angustia que se siente y mejorar el estado de ánimo. Comer es considerado algo agradable y fructificante que por un rato nos puede ayudar a desviar la atención de lo que nos preocupa. Como individuos muchas veces aprendimos a satisfacernos a través de la comida. Por ejemplo, es común que a los niños se les premie con confites u otros dulces, y si alguien está triste muchas veces le damos comida para ayudarlo a que se sienta mejor. Cocinamos de manera especial cuando vamos a recibir a alguien, si estamos felices celebramos con comida – en pocas palabras, la comida siempre tiene un papel esencial.

Muchas veces no comemos sólo por comer, sino que le damos a los alimentos un valor especial en donde son utilizados para combatir preocupaciones y necesidades. Sea cual sea su escape para combatir la ansiedad, comer mucho, trabajar en exceso o comprar compulsivamente, usted puede aprender a vencerla para que de esta manera la ansiedad no logre dominarlo ni influya significativamente en sus múltiples actividades.

Situaciones que contribuyen a agravar esta situación:

Dietas desequilibradas en las que se produce una ingesta insuficiente de hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales, nutrientes todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
Horarios anárquicos de comidas
Realizar sólo 2-3 comidas/día muy distanciadas entre sí…
Consumo habitual de bebidas alcohólicas o estimulantes y tabaco. No hay que olvidar que todo tóxico deteriora en mayor o menor medida el sistema nervioso.
falta de descanso (y de vacaciones)
Pautas para modificar el comportamiento alimentario en caso de ansiedad:
Distinguir entre sensación de ansiedad y hambre.
Respetar los horarios (no saltarse ninguna comida).
Comer sentado en la mesa, de un modo tranquilo y ordenado (sin mezclar platos).
Retirar la fuente de la mesa después de servirse o servir porcionado.
Acostumbrarse a dejar siempre algo en el plato, no comer "lo que sobra".
Levantarse de la mesa en el momento en que se ha terminado de comer.
Planificar los menús con tiempo para poder prepararlos adecuadamente.
Hacer la compra con una lista evitando "la chatarra"
llevar dinero justo.
No comprar ni cocinar cuando se tiene hambre.
Preparar una lista de actividades que sean incompatibles con comer fuera de hora y realizar esas actividades cuando se sienta ansioso por comer.
Aprender a relajarse para evitar tensiones que crean primero ansiedad y conducen luego a la sobreingesta.
Practique ejercicio físico.
Duerma bien, regule su sueño de manera que sea suficiente y pueda llevar a cabo sus actividades sin problema. Si le cuesta dormir, intente leer o ver televisión.
Evite el alcohol, el cigarro o el café – estos no mejorarán sus síntomas de ansiedad.
Si los síntomas de la ansiedad son muy desagradables y le impiden continuar con sus actividades consulta a su médico sobre medicación. No se automedique.
Realice técnicas de relajación. Busque actividades que le produzcan placer, cursos, manualidades, libros de lectura, teatro, el cine.

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