Alimentación durante el invierno
 
Con el frío, cambian nuestras necesidades alimenticias. La llegada del invierno hace que sea necesario un aporte energético extraordinario para compensar la adaptación al frío. Nuestro organismo, en cambio, precisa menos agua para reponer la pérdida de líquidos que produce la sudoración veraniega. Por eso hay que adaptarse y además de cambiar de ropa y de horario, hacerlo también de hábitos dietéticos.

Las bajas temperaturas hacen que el organismo tenga que "trabajar más" para moverse y operar ya que es preciso un gasto calórico importante para mantener la temperatura interna de 37º a la que funcionamos.

Así como en el verano nos apetecen platos y alimentos refrescantes, templados o fríos y ligeros, en el invierno, el cuerpo nos pide más sopas, guisos, frituras, etc. En general, platos más consistentes, calientes y que aportan mayor sensación de saciedad.

Lo cierto es que nuestro cuerpo reacciona ante las bajas temperaturas. Debido al frío, aumenta nuestro gasto energético (nuestro organismo tiene que hacer un mayor esfuerzo en mantener su temperatura corporal) y por tanto, solemos tener más apetito y tendemos a comer más. Esto es detectado a partir del mes de Mayo en nuestro hemisferio. Durante este mes, es probable sorprenderse a uno mismo comiendo en forma compulsiva durante unas semanas, pero esto pasa y el organismo se adapta.

¿Cómo afecta el invierno en mi estado anímico y en mi forma de comer?
Los estudios sobre los cambios de ánimo en las diferentes estaciones indican que para el 82% de la población el periodo que más induce a la tristeza es el invierno.

Existe un tipo de depresion invernal llamada SAD. La sufren mayormente mujeres y su cura es exponer la piel desnuda a los escasos rayos del sol invernal o fototerapia artificial. Incluso, se ha demostrado que 1 sesión seminal de solarium podría contribuir a atenuarla.

La reducción de las horas de luz solar y las bajas temperaturas en invierno, pueden producir modificaciones psicológicas relacionados con un ánimo mas bajo, y que se asocian a cambios en la actitud con la comida. Asimismo se ha observado que en estrecha relación con los cambios psicológicos estacionales pueden presentarse modificaciones en el comportamiento alimentario, como por ejemplo, tener más tendencia a los atracones.

También en esta época es posible que se agudice el "Trastorno premenstrual", entre algunos síntomas figuran los caprichos por algún tipo determinado de alimentos.

Consejos
Si se están tomando antibióticos a causa de enfermedades respiratorias, es necesario reforzar la flora bacteriana intestinal con yogurt, leches cultivadas, probióticos y fruta fresca.

La naranja, el kiwi, el pomelo, la piña natural, el limon y la mandarina son las frutas que nos ayudan a combatir las agresiones del invierno: La vitamina C tiene un elevado poder antioxidante y previene las infecciones invernales.(voy a explicar por qué).

La oferta de verduras en invierno sigue siendo variada con respecto al verano. Lo que el cuerpo busca, eso sí, es recibir algo calentito y una ensalada no cumple con ello. Por eso baja normalmente nuestra apetencia por verdures. Para remediarlo, se pueden preparar de otras maneras. Budines, tortillas, guisos y cremas de verdura son ideales.


EQUIPO PORTAL NUTRICIONAL

 
 
 
 
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